PISTA DE LA SEMANA. LOS ENIGMAS DE CASTELVALLE. JUEGA ON-LINE

VERNEWEB
¡Las bibliotecas! Cuántos buenos momentos he pasado en ellas. Me gusta perderme en sus laberínticos pasillos repletos de estantes, curiosear entre los viejos tomos, descubrir nuevas obras…
Hoy, precisamente, me he pasado la mañana buscando ayuda en enciclopedias. Estoy construyendo un pequeño robot, aunque es un secreto.
Perdón; sí, ya sé que me estoy yendo por las ramas y que tienes prisa por conocer tu primer caso. Precisamente el misterio de esta semana tiene que ver con una biblioteca. Y lo más seguro es que tengas que ir a una para lograr dar con la solución. Vale, está bien. No te entretengo más.

S. Livingstone
El caso del robo de la novela dedicada
El inspector López había interrogado a los cuatro sospechosos, las únicas personas que se encontraban en el recinto en el momento del robo.
El inspector se dirigió una vez más hacia la vitrina que había sido forzada.
–Es la primera vez que no funcionan los sistemas de seguridad. La tormenta de esta tarde puede que tenga algo que ver –señaló el bibliotecario.
En el centro del viejo edificio de piedra, alrededor de una mesa, los cuatro sospechosos se miraban entre sí, como esperando a que uno de ellos se decidiera por fin a confesar. En la biblioteca no había más gente. Solo ellos y el inspector, junto a dos de sus hombres. De hecho, esa tarde no había entrado nadie más, según aseguró el bibliotecario. “Tan solo estábamos nosotros cuatro”.
A escasos metros de la mesa se encontraba una vitrina vacía. Horas antes, en su interior, descansaba un valioso libro. Ahora tan solo quedaba la tarjeta con la descripción:
La Isla misteriosa primera edición. Único ejemplar dedicado por Julio Verne (1875)
López, después de interrogar a cada uno de los sospechos, sabía que todos habían tenido la ocasión de salir de la biblioteca por uno u otro motivo. Por lo tanto habían tenido ocasión de sacar el libro y volver a entrar una vez lo hubieran ocultado en algún lugar seguro.
El bibliotecario salió para cerrar por fuera las contraventanas traseras. El informático para recoger de su coche el carnet de la biblioteca, para poder tomar prestados unos manuales. La periodista, para llamar por teléfono. El ingeniero, para comer un bocadillo.
Los pasos del inspector resonaban con fuerza en el interior de la biblioteca rompiendo un silencio sepulcral. Se asomó a uno de los ventanales que daban a uno de los jardines que rodeaban el edificio. Justo en ese instante la lluvia hizo acto de presencia de nuevo. Bajo el aguacero, aquella biblioteca alejada del resto de edificios, era los más parecido a una isla.
SOSPECHOSOS
*Marta Velasco
30 años. Periodista.
*Íñigo Ochoa
52 años. Bibliotecario y marino.
*Ricardo Pons
42 años. Ingeniero.
*Mark Stevens
22 años. Informático.
NOTAS
–La novela trata sobre la química.
–Todos se han presentado. Todos tienen algo que les relaciona. Todos… menos uno.
–El que parece que tiene menos que ver con el robo, como suele ocurrir, es el culpable.
–Aunque Ochoa trabaja ahora como bibliotecario, anteriormente su trabajo estuvo relacionado con en el mar: era marino. De hecho, cuando tiene tiempo, se pierde con su embarcación.
–Algunos detalles le han delatado sin saberlo.
–En el libro La isla misteriosa no aparece el culpable.
–Mark Stevens tiene aparcado fuera su coche con el que ha ido a la biblioteca, regalo de su padre, el millonario estadounidense R. Stevens. Es un Lincoln cuya matrícula es H2SO4.
–Marta Velasco fue premiada por su reportaje fotográfico “Viaje en globo por Europa”.
–Todo apunta al culpable.
–Ricardo Pons llegó en su moto de gran cilindrada. Invierte mucho dinero en su mantenimiento.

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