¿QUIÉN ES MARTA FERRER?

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Nuestro segundo sorteo alupero sigue en marcha. Este mes tenéis que contarnos un instante de la vida de Marta Ferrer, protagonista de la novela, Tal vez si me miraras como miraban a la Garbo.
La idea era que pudierais consultar quién es Marta Ferrer en nuestra web, pero como nos hemos puesto en obras… ya no podéis acceder.
Así que, para aquellos que habéis leído la novela, y para aquellos que queréis participar en nuestro concurso, pero todavía no os la habéis leído, aquí os dejamos un extracto de la novela, que fue Finalista del Premio Ciudad de Valencia, 2009.
Recordad que tenéis hasta el día 28 de febrero a las 23:59 para dejarnos colgados vuestros relatos.
Disfrutad de ella…
El café de La Seu se dibuja en el límite de la plaza de la Reina con la calle de la Barchilla, y a través de su amplio escaparate, pueden los noctámbulos degustar del telón pétreo de la Catedral, a través de la luz amarillenta que vomitan las farolas de la plaza. Las horas alteran el silencio con campanadas que estremecen a las cenicientas de quince años, luciérnagas sonrientes que caminan con la hora prefijada de vuelta al nido familiar tatuada sobre su piel adolescente. Marta Ferrer pasea por la acera, con unos tacones de vértigo, abrazada a un libro que hace cosa de un par de meses se compró en el Opencor de turno para intentar, pobrecita, crearse una burbuja que la aislara de la locura de una familia con una adolescente, un chavalín de ocho años, una suegra con apnea, un perro miedoso, un marido que trabaja de sol a sol, una jornada intensiva —la suya— en una oficina de extravagancias perpetuas y una lavadora que, cuando centrifuga, sale de paseo desde la galería hasta la línea fronteriza que la separa de la cocina.
Desde el bamboleo de su vestido de gasa, oye el rugido de una moto de gran cilindrada que se difumina y enmudece a unos cien metros de su taconeo nervioso.
[…]
En el café de La Seu, por tanto, dos recién conocidos desgranan las páginas de un libro y ella, Marta Ferrer, cuarenta y tres años, una adolescente, un chaval de ocho años y un perro miedoso, habla de libros con la misma candidez que una niña pequeña habla de la muñeca que le trajeron los Reyes Magos. Nocturno en clave de Fa donde se van dando a conocer esos detalles que nos hacen peculiares: trabajo, familia, amigos, aficiones… Todo ello como si una macedonia de vivencias nos fuera servida en un entreacto de nuestro viaje cotidiano.
El cortado descafeinado da paso a la copa de crema de licor, y de repente, una voz sugiere un paseo por el entorno más cercano, y Marta y Antonio callejean por la histórica barriada, pasos acompasados que se balancean con el ruido de los tacones excesivamente peligrosos de la mujer. Grupos de amigos ríen y hablan, avanzan rápido en busca de otro lugar donde acabar la madrugada del sábado, madrugada de mentirita blanca, que Marta ha inventado para que su Manolo se quede en casa con los chicos, con el perrillo y con la señora de la apnea.

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